LA EDAD DE LA BREA EN BARRANCABERMEJA, Por DANIEL C,

Actualizado: 23 sept

Asi era nuestra Barrancabermeja hasta los años setenta; de calles llenas de piedra, tierra y arena; varias "mejoradas" con mezcla asfáltica o "Brea" como se le conocía a una sustancia de petróleo, arena y piedra regada sobre nuestras vías; y cuya textura blanda daba la sensación de caminar sobre "colchones". Era una sustancia para atrapar toda rueda de bicicleta, zapato o zapatillas que osara pisarla en las horas de mayor calor.


Ese asfalto alcanzaba tan alta temperatura hasta ser utilizada en los Paros Civicos por la fuerza pública para fritar huevos y calentar sus comidas. En trayectos rectos de carretera como en El Centro, Llanito o Yondo, veíamos como temblaba a la distancia la carretera en el horizonte.


Como andábamos descalzos, la "Brea" era capaz de volver insensible las plantas de nuestros pies, llegando hasta el punto de no sentir diferenciar en el calor producido por una colilla de cigarrillo y el calor dproducido por la "Brea"; tal y como me sucedió un día en el kiosco de Trillos en la mitad de la avenida del ferrocarril hoy fundadores (no me preguenten porque el cambio de nombre) en espera de un jugo de tamarindo despachado por el conocido ayudante de toda la vida de Trilos, Clemente.


La "Brea" fue el terror de las mujeres, porque atrapaba los tacones de sus zapatillas, dejándolas descalzas a mitad de la calle y ante la difícil desición de ser atropelladas por un carro o recuperarlo. Pero más era el odio por ella de parte de nuestras madres, pues si bien la capa externa de la “Brea” se endurecía por el sol, su parte interna era una melcocha muy difícil de quitar del piso de nuestras casas. ¿A cuál niño en esa época no le tocó recorrer su casa de rodillas, armados de un frasco de petróleo o varsol, un pedazo de pijama o camisilla vieja de nuestros padres y un cuchillo, llamado jocosamente kit de aseo? ; y ¿Aquien no le tocó comer con ese cunchillo con la punta amarilla imborrable por los siglos de los siglos?. Cómo no recordar nuestras baldosas de veinte por veinte centímetros en las únicas combinaciones de blanco con negro o verde, o en amarillo con rojo llenos de "Brea". Y cómo no recordar esas “lecciones ejemplarizante" con chancleta, correa o cable de plancha por parte de nuestras madres, cuando en época de lluvia y después de montar bicicleta nos veía entrar con la espalda machada de agua y petróleo "brea" por acción de la rueda trasera.


Pero no todo era malo en esa sustancia, sin duda gracias a andar en bicicleta con las llantas hundidas en la "brea" o a la tarea de limpiarla en nuestros pisos con ese kit de aseo tan particular, nuestros músculos gemelos y rodillas se fortificaron.


Daniel C,