EL CIRCO EGRED HERMANOS EL MEJOR CIRCO CONOCIDO EN BARRANCABERMEJA. Por Daniel C,

Actualizado: 22 sept


Muy cerca de donde mi padre tenía su carpintería (frente al Gachaneque, Hoy Punto de Mezcla, calle 51 vía puente Elevado) existía un gran lote lleno de vegetación, era la barrera natural entre el barrio Palmira y el barrio Galán Gómez y en donde "terminaba Barrancabermeja" según les hacían creer a los niños del Galán. Allí había funcionado la pista de Avianca, el segundo aeropuerto de Barrancabermeja después de la pista de S.A.C.O del barrio El Recreo. Esa pista llegaba hasta donde hoy queda el hospital San Rafael.


Mientras en mi barrio Palmira, sus habitantes se ganaban la vida en oficios diferentes al sector petrolero, en el barrio Galán Gómez era habitado por trabajadores de Ecopetrol; recuerdo los varios intentos de colocarle un cerramiento en malla similar al que ya existía en los barrios Yariguies y El Rosario, pretensión que causó malestar en los habitantes de los barrios vecinos como Torcoroma y Palmira. Pero, en honor a la verdad…sí eran infancias con costumbre muy diferentes las que vivíamos los niños de otros barrios con los niños del barrio Galán, diferencia conocida por los de Palmira cuando fuimos "descubiertos" por ellos en “La Bombonera” teniendo en cuenta lo que les dijeron sus padres. Fue sin duda el cuentro de dos mundos; uno el de Nuestros "conquistadores" todos niños con camisa muy limpia, pantalones largos y ¡con zapatos!, y el otro el nuetro (los de Palmira), sin camisa, con pantalonetas y descalzos.


Recuerdo nuestras visitas los fines de semana al lote de Avianca a matar lobos “polleros” con cauchera y piedras, mientras los niños del barrio Galán muy seguramente tiempo después lo hacían, pero con rifles o carabinas de aire (o de diablitos) juguetes traído por su niño Dios llamado Ecopetrol. Y sí, su niño Dios era muy diferente a nuestro niño Dios, sus regalos en la noche buena eran de última tecnología nunca vista por nuestros ojos, como por ejemplo carros a control remoto muy diferente a los nuestros “tirados” con una cabuya o pita.


Un día cualquiera el lote de Avianca fue"limpiado" por obras públicas y allí se construyó una cancha de Futbol (en el espacio que hoy ocupa La Normal), la que se le llamó inicialmente LA CANCHA DE TRILLOS y después LA BOMBONERA, nombre colocado por el mismo Alonso Trillos por miedo a terminar secuestrado por ser el dueño de ese terreno. Me imagino la cara de sorpresa de los niños del barrio Galán cuando una vez limpio el lote sus ojos observaron a lo lejos las casas ubicadas en lo que hoy se llama o se llamaba La Avenida de los Periodistas... "Hay vida más allá" de seguro pensaron. A partir de ese momento el uso de la nueva cancha de futbol era compartida por los niños de los dos barrios y Comenzamos a verlos también junto a sus padres cuando llegaban a la ciudad los circos y las “ciudades de hierro” que aprovecharon limpieza del lote para instalarse a lado de la cancha; en el caso de los circos en donde hoy está la USO Nacional y en el caso de las "Ciudades de Hierro" por el lado donde hoy queda el monumento del Cacique Pipatón el cual mucha gente asegura lleva la cara del padre del eterno alcalde de Barrancabermeja. Recuerdo un día a finales de los años sesenta o al principio de los setenta, la llegada del circo más grande que haya visitado la bella hija del sol: EL CIRCO EGRED HERMANOS, circo que después desaparecería en Perú (ver la fotografía) a causa del suicidio de dos de los hermanos (dueños) en menos de 20 días y de un incendio que los llevó a la quiebra. Ese circo tenía entre sus atracciones, toda una variedad de animales africanos (hasta un orangután) y ofrecía varios actos de acrobacia aérea, nunca más vista por estas tierras, con bailarinas altas y rubias que causaron el trasnocho de muchos adolescentes en Barrancabermeja (aclaro, yo era para esa época aun muy niño).



A propósito, no puedo escribir de circos sin mencionar un hecho real y fue lo que le sucedió a don Gerardo (un buen vecino de Palmira) cuando sacó de su mochila llena de bananos uno para darle de comer a un elefante amarrado de una pata a un arbusto... Gerardo, luego de alimentar al animal, siguió su camino a casa y a saliendo del lote fue alcanzado por el elefante metiendo su moco a la mochila; nunca en mi vida olvidaré la cara de “encartado” de Gerardo, así como los gritos de burla de los taxistas desde el kiosco de Trillos en la mitad de la avenida del Ferrocarril o avenida de los Fundadores al verlo que caminaba con el elefante: a gente que lo veía pasar con el elefante atrás: -¡Bonita la mascota, ese si le cuida la casa Gerardo, entre muchos otros. En fin; estoy seguro de haber conocido a los niños del barrio Galán, muy seguramente me hubiera escapado de dos ortadas, una en cada pie y la "cogida" de cuarenta puntos de Don Mamerto en la droguería Palmira cuando niño.


Daniel E. Cañas G.