ARBOLITOS DE ALGODÓN. Por Daniel C.

Actualizado: 22 sept

Siempre ha sido diciembre el mejor mes del año; aún recuerdo ese primer día del mes cuando todavía dormido sentía sobre mi pecho el peso del regalo de mi papá llevado por mi madre para que se lo entregara, —Hijo, levántate aentregarle el regalo a tu papá. Casi sonámbulo caminaba la corta distancia entre nuestro cuartos, golpeandome con cuanta mesa, silla o mecedora se encontraba en el pasillo, hasta entrar al dormitorio de mis padres:


— ¡Feliz cumpleaños papá!, decía abrazándolo; en esos tiempos cualquier gesto como un beso a nuestros papa por un hijo varón era impensable. Mi padre la tenía muy fácil el adivinar cuál era su regalo, pues siempre se trataba de un pantalón, una camisa y ropa interior comprada en uno del los Baratos, junto con una correa y un par de zapato adquiridos donde el profesor Silva; es decir, en el Almacén El Estudiante en ese tiempo frente al colegio Santa Teresita. Lo cierto es que de no ser por mi mamá, mi padre nunca estrenaría. Mi madre cometió un error años más tarde, cuando ya mayor me daba la plata para la comprar a mi gusto el regalo; a partir de allí mi padre estrenaba menos, pues siempre su regalo coincidía con algo que yo quería: Un balón, un disco, una enciclopedia, la revista de Mecánica Popular o el libro del año de Récord Güines; extraños regalos para una persona que no él gustaba el futbol, cuyos únicos discos que compraba todos los años eran 14 Cañonazos bailables y El Disco del Año; sin mencionar el hecho que solo había estudiado hasta primero de primaria y cuyo único vehículo fue una bicicleta doble barra marca Humber.


La entrega del regalo era solamente el comienzo de un díaespecial, donde durante el almuerzo del día se degustaba un delicioso pollo criollo asado del Restaurante Girardot (hoy Pollo Árabe de la carrera 28), alimento visto en nuestra mesa solo en un día de cumpleaños o en días especiales como el día de la madre, pues granjas avicolasno habían y su precio era oro. En ese tempo el pollo se criaba en los patios de las casas de los barrios ubicados en los límites poblados de Barrancabermeja como Las Granjas o la Esperanza. Y si por alguna casualidad se cambiaba el menú del pollo por el cerdo, elbarrio de origen de tan suculenta comida era el primer productor de la región de cerdo y miel de abejas... el barrio El Cerro, recuerdo especialmente a la "Frazenda" de quellos tiiempos, ubicada en la esquina del último parque de ese barrio donde se regresaba la ruta 5, La señora Gerardina, proveedora también de la mejor miel de abejas de la ciudad.


En mi casa el mes de diciembre estaba lleno de fechas especiales, pues sumado al cumpleaños de mi padre el primero, estaba tambien mi cumpleaños el día diez y el aniversario de matrimonio de mis padres el quince, los otros fines dos fines de semana tenían la fiesta asegurada desde tiempos remotos: el nacimiento del niño Jesús y para despedir el año. Hoy ya el significado del mes de ciembre ha cambiado, pues ahora el mes es recordado por la ausencia de los miembros mayores de mi casa cuando niño, la muerte de mi madre el 4 de y la muere de mi abuela el 23 de diciembre... Si quieren saber el significado de "imposible", traten de dar una misa para darle critiana sepultura a un cátolico para un 24 o 25 de diciembre... los ataúdes no son bien vistos en las novenas del niño Dios.


Pero regresando a los recuerdo felices... en mi barrio Palmira, el tiempo de la navidad la marcaba como en todas las casas del barrio, los golpes de la puerta por parte de unos de los ayudantes de la Iglesía La Virgen del Camén; se trataba de la entrega de una carta firmada por padre Ignacio Rosero o padre Nacho, en la cual pedía muy gentilmente la donación de un bombillo de color para la iluminación de la torre petrolera que hacía decampanario, hoy casi desmantelada por un par de terroristas con sotana. Todos los diciembres se tendía desde el mástil hasta cada una de las casas alrededor del parque varias hileras de bombillos de diferentes colores para iluminar la torr; sí Francia tenía en París la torre Eiffel, América tenía en Colombia más exactamente en Barrancabermeja, la torre petrolera campanario del barrio Palmira tambien iluminada, para orgullo de los Barranqueños y admiración de los turistas que nosvisitaban especialmente procedentes de Bogotá, pues nuestras tierras cálidas eran su mejor refugio para salir de la fría y helada de la capital de Colombia.


Recuerdo para este tiempo a nuestro aeropuerto y las aerolineas Avianca, Sam, Aerocondor entre otras transportando orquestas de Colombia y de Venezuela contratadas por Ecopetrol para las novenas bailables de sus clubes, en especial para el Club Infantas, ocasión en la cual las hijas lindas de los trabajadores petroleros con servicio en el hospital de El Centro llegaban con sus padres por la puerta de adelante, se encontraban por nueve noches seguidas con apuestos pero pobres jóvenes con servicios en el dispensario de San Vicente de Paúl, que se colaban por su puesto sin permisos de sus padres por la malla de cerramieto del club. Ese era sin duda el encuentro de dos mundos muy diferentes; unidos especialmente especialmente por una orquesta: Los Corraleros de Majagual. A Barrancabermeja no solo llegaban los Corraleros, también lo ahcian como si se tratase del Carnaval de Barranquilla agrupaciones como: El Combo las Estrellas, Los Ochode Colombia o Los Blancos de Venezuela, Pacho Galán, Lucho Bermúdez; Melódicos y La Billos Caracas Boy de Venezuela entre otras muchas, solo por recordar solo algunas.


En esos diciembres Barrancabermeja era maquillada por todos sushabitantes para disfrute de propios y extraños, y no solo por el alumbrado de la torre campanario de la iglesia de mi barrio Palmira, sino también por muchas otras cosas que hoy están entre los recuerdos más queridos de nuestras infancia, algunas ya costumbres perdidas; como dide el vallenato:


¿Cómo no recordar esas tardes de sábado o domingo al comienzo dediciembre cuando todos los vecinos salían a lavar las calles de la calle para luego pintar los bordillos o con carburo en los barrios pobres o conpintura de esmalte blanco en los barrios de petroleros? ¿Cómo olvidar a esos jóvenes pintores hacer figuras navideñas o pintar al papá Noel en las calles o muros de nuestros barrios o en las calles?.


¿Cómo olvidar esos árboles en nuestros andenes o ante jardines,decorados con serpentinas plateadas, luces y cajitas colgantesmulticolores simulando regalos, junto con figuras de animalesespecialmente?


¿Cómo no recordar los pasacalles formados por cuerdas amarradas a cadalado de la calle, en donde se colgaban triángulos de plásticosmulticolores que daban sombra a la calle y producía sonido de fiesta alcorrer de la brisa durante los atardeceres?; y que apropósito en micalle la tarea de instalación era objeto de disputas pues era laactividad más deseada por los jóvenes mayores de trece años, debido aque era la única vez al año que nosotros aun niños podíamos ingresar al bar y prostíbuloGachaneque, para amarrar los pasacalles en las ventanas de cuartos ocupados por “señoritas” desnucas descansando; visión que hacía amarrar mal los pasacalles para que se soltaran y poder volver a subir varias veces.


Todas las anteriores actividades llenaban de alegría nuestras cuadras y la ciudad por completo, uniendo el vecindario, diciembre era un mes donde elcarburo escaseaba al igual que las estopas, pero la actividad que significaba alejarse por primera vez de niño de nuestras casas junto con otros niños de nuestra edad y con suerte con la niña que nos gustaba, era sin duda la de la busqueda del chamizo que se transformaría en el árbol de navidad de algodón... el destino: Los terrenos cerca a Fertilizantes, hoy el barrio Cortijillos.


Sin duda la época de nuestra niñez fueron las mejores navidades, así mi niño Dios fuera miope, pues siempre me trajo algo "similar de lo que le escribía en la carta, pero nunca lo que le pedía:


Un año le pedí un carro a control remoto y me trajo uno de madera.


Otro año le pedí una carabina neumática para matar pájaros (no habían ambientalistas) y me trajo una pistola de fulminantes.


Y otra vez la pedí un ajedrez de madera con fichas grandes... y me trajo uno magnético de bolsillo.


Bueno; con la esperanza que muchas costumbres escritas aquí, vuelvan, les deseo ¡FELIZ NAVIDAD!


Por Daniel E. Cañas G.